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¿Preparados para beber agua del desagüe?

Agua3 ¿Preparados para beber agua del desagüe?En 2030 se prevé que en el planeta exista un déficit de agua del 40% a causa del aumento de la población, la sobreexplotación de los recursos y los efectos del cambio climático con sequías intensas y prologadas. Asimismo, las mayores demandas de agua se concentrarán geográficamente en las ciudades donde vivirá el 70% de los habitantes del mundo. Ante este inevitable horizonte hay que tomar conciencia que el agua es un recurso finito y demasiado valioso para que sólo se utilice una vez. El paradigma de la economía circular entra de lleno en la gestión del ciclo integral del agua, potenciando la reutilización como fuente de abastecimiento.

En el proceso de reutilización, el agua procede de una Estación Regeneradora de Aguas (ERA), que suele encontrarse dentro de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR). Allí recibe tratamientos avanzados y complementarios inspirados en la potabilización convencional, obteniendo un agua regenerada segura y de calidad. A través de diferentes técnicas se eliminan los sólidos: después se retiran las partículas más pequeñas mediante ósmosis inversa y, finalmente, se usan métodos de desinfección y esterilización contra microbios patógenos. Y en la máxima de aprovecharlo todo, los lodos resultantes se convierten en materia prima para fertilizantes o para su valoración como biogás. Objetivo: Conseguir el “vertido cero”.

Sin ir más lejos, en el Prat de Llobregat existe una de las plantas de saneamiento de aguas residuales más grandes y modernas de Europa donde se tratan 420 millones de litros al día, el equivalente al consumo de agua de dos millones de habitantes y las actividades económicas asociadas. Esta planta incluye una de las estaciones de regeneración de agua más importante del mundo, capaz de aumentar los recursos hídricos del área metropolitana de Barcelona en 40 millones de litros al año.

La reutilización para usos no potables está muy extendida internacionalmente y especialmente en España. El agua regenerada se emplea en zonas urbanas (jardinería, incendios, lavado de calles y automóviles), en la industria (torres de refrigeración); en el riego agrícola y forestal; en usos ornamentales y recreativos; en la mejora y preservación del medio natural, y más recientemente en la recarga de acuíferos.

De hecho, en nuestro país se reutilizan cerca de 400 hm³, alrededor del 9% del agua residual depurada. El 41% se destina a la agricultura – principal sector consumidor de agua-, el 31% a riego de jardines y zonas de ocio, el 12% a la industria y el 19% restante a otros usos. El coste del agua regenerada en España se sitúa en torno a 0,06 euros m³ a la salida de la planta, incluyendo gastos de amortización, de explotación y mantenimiento.

La normativa española prohíbe el uso agua regenerada para consumo humano pero en otras zonas geográficas del mundo, con elevada escasez o variabilidad de recursos hídricos, la población ya la está bebiendo del grifo. Singapur, Namibia, Australia o California son algunos ejemplos.

Los expertos coinciden en que hay que afrontar un cambio de estrategia en la reutilización del agua: Disminuir la inversión en infraestructuras de distribución para transportar esta agua regenerada a zonas agrícolas y dedicar muchos más recursos económicos y tecnológicos a la producción de un agua de gran calidad que pueda ser incorporada a los sistemas de abastecimiento público de las ciudades y, por lo tanto, ser bebida de nuevo.

Las experiencias llevadas a cabo en otros países que han incorporado la reutilización a la red de suministro potable demuestran que beber agua regenerada es más asequible que otros métodos de captación y transporte de recursos hídricos y, sobre todo, que es seguro, ya que se cumple con todas las garantías de salud pública. Se ha demostrado que el agua regenerada tiene las mismas características organolépticas que cualquier otra agua potable, embotellada o de grifo. Incluso hay quien le otorga un sabor relativamente dulce.

La innovación y la tecnología del sector del agua, como demuestra Iwater,lo hacen posible, pero esta transición hacia el uso potable del agua regenerada debe planificarse adecuadamente, desarrollando un marco normativo claro, y llevar asociadas medidas de comunicación y concienciación eficaces que salven el posible rechazo psicológico del público y los usuarios y extiendan su aceptación.

Lo cierto es que  probablemente tendremos que afrontar este reto más tarde o temprano, porque volver a beber el agua que fluye por los desagües es una opción que gana puntos día a día para superar la escasez de agua a la que estamos abocados.